El Dinero como Energía del Sistema: ¿Qué Representa en tu Familia?

Creía que ya lo tenía superado. Después de tanto trabajo personal, de explorar mi relación con mi madre —esa conexión que, como vimos, nos vincula con la abundancia—, sentía sinceramente que mi relación con el dinero por fin estaba sanada. Económicamente las cosas me iban mejor, fluían de otra manera.

Y como siempre que me creo un iluminado, la vida (a través de mi mujer) me dio una bofetada de realidad que me devolvió a mi sitio. Hace solo dos días, hablando precisamente de esto, yo celebraba mi supuesta nueva fluidez económica. Ella me escuchó con paciencia y luego, con esa claridad amorosa y cortante que la caracteriza, me dijo: «No, todavía no. El dinero te llega, sí. Pero por la sensación de escasez con la que has vivido siempre, te cuesta soltarlo. El dinero es una energía que debe fluir».

Me quedé temblando. Por el revolcón que mi ego de «iluminado» acababa de llevarse, sí. Pero sobre todo, porque tenía razón. Toda la razón.

Más Allá del Papel Moneda: El Dinero Tiene Alma

Mi revelación tardía es la prueba de una verdad sistémica profunda: el dinero nunca es solo dinero. En el lenguaje del alma familiar, es mucho más. Es una corriente de energía. Es un vehículo que transporta amor, lealtad, poder, culpa, reconocimiento, resentimiento… Es un símbolo potentísimo.

Ya exploramos cómo nuestra capacidad de «tomar» el dinero está vinculada a nuestra capacidad de «tomar» a la madre, la fuente de la vida. Pero mi experiencia me demostró que eso es solo la mitad de la ecuación. Porque el dinero, como la energía, como el amor, necesita fluir. No basta con recibirlo; también hay que saber soltarlo, gastarlo, invertirlo, compartirlo.

La frase de mi mujer es una ley sistémica: «El dinero es una energía que debe fluir». Cuando ese flujo se bloquea, ya sea en la entrada (no puedo recibir) o en la salida (no puedo soltar), es una señal de que hay un desorden más profundo en nuestro sistema.

Los Bloqueos del Flujo: ¿Por Qué se Estanca el Dinero?

¿Qué nos impide dejar que el dinero fluya libremente? A menudo, son ecos de nuestra historia familiar:

  • La Memoria de la Escasez (Mi Propia Herida): Como en mi caso, si venimos de un sistema marcado por la ruina, la guerra, la pérdida (mi abuelo arruinado), podemos desarrollar una «sensación de escasez» que se graba a fuego en nuestras células. Aunque ahora tengamos dinero, una parte arcaica de nosotros sigue viviendo en el miedo a que «no haya suficiente». Y entonces, acaparamos. Nos cuesta soltar, invertir, disfrutar. No es avaricia; es el terror heredado a volver a pasar hambre. Bloqueamos la salida por lealtad al miedo de nuestros ancestros.
  • La Culpa por Tener: A veces, el bloqueo no es por miedo, sino por culpa. Si sentimos (consciente o inconscientemente) que hemos tenido más suerte que nuestros padres o abuelos, podemos sentir una «culpa por tener». Disfrutar del dinero se siente como una traición a su sufrimiento. Entonces, lo saboteamos: lo perdemos, lo gastamos compulsivamente en cosas sin sentido, o simplemente no nos permitimos recibirlo.
  • El Dinero «Sucio» o «Pesado»: Si el dinero en nuestro sistema está manchado por una injusticia (una herencia mal repartida, un negocio fraudulento), o si está asociado a un gran dolor (el dinero que costó la emigración, el dinero ligado a una muerte), esa energía «pesa». Inconscientemente, no queremos tocarlo. Lo rechazamos, lo perdemos, nos enfermamos cuando lo recibimos… El alma intenta mantenerse alejada de esa energía tóxica.

El Dinero como Mensajero

Nuestra relación con el dinero es, por tanto, un diagnóstico sistémico de una precisión asombrosa. ¿Vives en la carencia crónica? ¿Ganas mucho pero se te escapa entre los dedos? ¿Te cuesta gastar incluso en lo necesario? ¿El dinero es fuente constante de conflicto en tu pareja o tu familia?

Esos patrones no son «problemas económicos». Son mensajes. El dinero está intentando hablarte de tus lealtades invisibles, de tus miedos heredados, de los desórdenes de tu clan.

  • La carencia puede estar hablando de tu dificultad para tomar a tu madre.
  • La incapacidad para retenerlo puede ser una lealtad a un ancestro arruinado.
  • El miedo a gastarlo puede ser el eco de una hambruna olvidada.
  • Las peleas por herencias pueden ser la manifestación de un desorden en la pertenencia o la jerarquía.

Epílogo: Hacia un Flujo Saludable

Sanar nuestra relación con el dinero, desde esta perspectiva, no pasa por hacer más presupuestos o cursos de inversión (aunque puedan ayudar). Pasa por ordenar nuestro sistema. Pasa por tomar nuestro lugar de hijos ante nuestros padres, por honrar los destinos difíciles de nuestros ancestros (incluidos sus destinos económicos) y por diferenciarnos de ellos con respeto.

Cuando estamos en nuestro lugar, la energía de la vida (que incluye la energía del dinero) puede fluir hacia nosotros. Y cuando hemos sanado nuestras lealtades al miedo y a la escasez, podemos permitir que esa energía también fluya a través de nosotros, de vuelta al mundo, en forma de disfrute, inversión o generosidad.

El dinero deja de ser un problema y se convierte en lo que es: una herramienta al servicio de la vida.

Hemos explorado cómo el dinero refleja nuestras lealtades más profundas. Pero hay otra área donde estas lealtades se manifiestan con una fuerza inmensa: nuestra relación con el éxito y el fracaso.En el próximo post, nos adentraremos en esta dinámica tan reveladora. En el próximo post, hablaremos de «El Éxito y el Fracaso: ¿A Quién Eres Leal con tus Logros?»

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